En esta ocasion no soy yo quien os cuenta este relato, sino que lo hace Jaime. Hacia tiempo que me pedia poder escribir él alguna de nuestras aventuras, y aqui os cuenta lo que vivimos
Esto ocurrio hace unos años, cuando aun viviamos en Madrid. Un sábado del mes de Junio en el que volvíamos de juerga a eso de las 10:00 de la mañana, Erika iba vestida con unos vaqueros y un top muy ajustados, ya sabeis que es una mujer con las formas bien marcadas y aquella noche había salido sin sujetador
Volvíamos a casa después de haber pasado toda la noche de copas y bailando por las terrazas de Madrid y según íbamos andando por las calles del centro hablábamos del polvazo que echaríamos al llegar a nuestra cama. Yo me había tirado casi toda la noche empalmado observando a mi mujer marcando pezones y bailando con todos nuestros amigos y amigas, con la sensualidad que le caracteriza.
En una de las calles vimos un cine x que para mi sorpresa ya estaba abierto, en ese momento nos miramos y los dos pensamos lo mismo… ¿Por qué no? Así nos calentaríamos de lo lindo y nuestro polvo sería antológico. Tengo que decir que nunca habíamos ido a una sala x, como todos veíamos porno para calentarnos pero nunca algo así.

Pagamos la entrada entre nerviosos y excitados, y sin soltarnos de la mano entramos en el cine. La sala estaba muy oscura y nos sentamos en la fila que nos indicó el señor de la entrada. Pude ver que había unas cabezas al fondo pero la sensación era de estar solos de la mitad para adelante.
En la película dos fontaneros entraban en una casa en la que sólo había una mujer.
Mi mujer y yo nos fuimos poniendo calientes viendo como la tía de la pantalla daba cuenta de los dos pollones de los fontaneros. En ese momento ya tenía la mano de mi mujer encima de mi paquete y yo luchaba con sus botones para empezar con mi mano en su coñito.
En esto estábamos, cuando un tío de unos 50 años se puso en nuestra misma fila, a mi izquierda como a dos butacas. Erika se puso nerviosa al igual que yo, pero con lo calientes que estábamos ninguno vimos problema en continuar.

Así empecé a tocar su coño ya mojado y ella metió su mano para acariciarme, comentándome al oído "estoy deseando llegar a casa para montarte… aunque estaré pensando en una polla como las de la película".
El señor de mi lado se acerco más y nos dejó paralizados al preguntarnos si podía mirar. Yo le dije que no y cruce mis piernas pero el tío no se marchó.
Creo que en el fondo nos gustaba la idea de que un desconocido nos mirase. En esto, otro, éste bastante más joven, se sentó a la derecha de mi mujer y justo a su lado. Ella instintivamente cruzó también sus piernas y los dos nos quedamos quietos pero muy excitados.
Le pregunté a mi mujer si nos íbamos de allí, a lo que ella respondió que esperásemos. Estaba notando que cada vez estaba más excitada. El tío que tenía un aspecto de joven cuidado, con brazos fuertes y manos muy gruesas, comenzó a hablarle al oído, no sé lo que le estuvo diciendo pero si noté que mi mujer se estaba poniendo cachonda de verdad.

Más, cuando el "hijo puta" puso su mano izquierda en la pierna de mi chica.
Yo la pedí muy bajo que nos fuésemos pero me dijo que estuviese tranquilo, que no iba a pasar nada y que la excitaba muchísimo. Que también le había pedido mirar cómo nos tocábamos.
El tío no dejaba de decirle cosas y yo seguía con mi mano en su coño. En esto, Erika separó las piernas y el tío subió su mano hasta tocar la mía y desde ahí subió a sus tetas, ella soltó un gemido, apretando más mi polla. No sé lo que nos pasó entonces pero le volví a pedir que nos fuésemos pero mirándome me dijo muy bajo que le metiese un dedo que estaba muy cachonda y que no me preocupase que no pasaría nada, le gustaba la sensación de que un tío desconocido y en la oscuridad del cine le tocase las tetas. Eso me puso a mil, noté como mi polla creció mucho más.

Este tío volvió a bajar su mano, esta vez se paró encima de mi mano retirándola y desabrochándole más el pantalón. Fue cuando pude notar que  sus dedos eran fuertes y gordos; y vi como se quedó con su coño, Erika seguía cogiéndome la polla que ya no movía y que sólo apretaba.
Pude notar como el cabrón le metió un dedo por el suspiro que dio mi chica y por lo que dijo en ya un poco más alto: "me está follando con su dedo… y es muy gordo". El nivel de excitación que teníamos me aceleró más y le pregunté a mi mujer: "te está gustando? Disfrútalo".
La cosa no terminaba ahí ya que pude ver como mi mujer le estaba agarrando la polla a este hijo de puta y se la estaba meneando. Tengo que decir que era una polla enorme, gorda y larga, de unos 24 o 25 cms. Le dije entonces a Erika que qué hacía y ella me espetó "tiene una polla muy grande, de verdad, y dura" y me pidió que me callara o que la sacase de allí que podría hacer una locura

Al oír eso, porque lo dijo un poco alto, él se puso de rodillas entre sus piernas, le bajo los pantalones y le rompió las bragas que yo le había regalado meses atrás. Fue cuando el señor que estaba a mi izquierda me dijo: "joder, este tío se va a follar a tu mujer, y vi como ese "hijo de la grandísima puta" metió su cabeza en las piernas de ella. Pude notar como mi mujer se corría con las primeras lamidas, ese cabrón se comió su coño a lo grande, se le veía mamarlo con avaricia. Y fue cuando todo se lio aún más…
Había más gente a nuestro lado. Uno estaba sentado al lado de mi mujer y otro estaba detrás de nosotros de pie y con la polla  fuera, tocándosela. Este último metió la polla entre mi mujer y yo. Y vi como ella se la metió en la boca, supuse que con la otra mano pajeaba al otro, por los gemidos que éste daba.

Al ver esa escena hizo que casi me corriese de verdad. Aunque no lo entendía muy bien porque yo estaba casi corriéndome solo con la mano de mi mujer en mi polla me entraron unas ganas locas de sacar la lengua y chupar es polla entre los dos pero me salió una especie de cabreo que casi gritando le pregunté qué estaba pasando, que por qué me hacía esto.
El que se estaba comiendo su coño levantó la cabeza y sin mirarme le dijo a mi mujer "Te gustan la pollas de verdad, ¿eh? Te voy a follar. Mi mujer me miró mientras mamaba una polla, no me dijo nada… pero con los ojos me lo decia todo.
"Te voy a follar porque lo estás deseando, El tío que sólo la miraba a ella le repetía muy calmado: "te voy a follar", "voy a ser yo quien te reviente", "te la voy a clavar", "Lo estás deseando". "Mírame y pídeme que te folle",  "dime… que te folle, quiero oírlo, se que quieres que te penetre, que te la meta hasta el fondo, quieres sentirme a mí". "Dime que te folle".
Entonces mi mujer gritó: "Fóllame" "métemela ya", y a mí "quiero que me folle, quiero esta polla, quiero correrme ". En ese momento el tío de mi izquierda me cogió del brazo y tiró de mí dejando a mi mujer con esos tres tíos. Mientras andaba hasta la parte trasera del cine tirando de mi brazo ese hombre y con la polla de fuera, oí como mi mujer gritaba: "Sí, así, clávamela, que gusto, siiiiiiiiiiiiiiiiiií"

Me sentó en la última fila, desde ahí pude ver como el que llevaba la voz cantante la estaba montando y como mientras ella seguía comiéndose la polla del tío que se había puesto entre nosotros. El que me había sacado de mi chica, se puso de rodillas y comenzó a comerse mi polla, me la puso dura como una piedra pero antes de que me corriera el  tío eyaculo y se marchó.
Me quedé solo… mirando cómo se follaban a mi mujer. No había nadie más en el cine, yo en la última fila y ellos en la parte de delante. Vi como se sentaba encima del que empezó todo pudiéndome ver de esta forma, mientras otro le quería follar el culo y seguía comiéndose la polla de antes. Esto mientras gemian. Yo empecé a estar a mil, con un empalme que nunca he tenido y no paraba de pajearme. El de su boca se corrió primero y enseguida el de su culo no vi que eyaculasen fuera, creo (se) que se corrieron dentro y que mi mujer se lo trago. Se retiraron medio

vistiéndose. Pero ella no paraba de cabalgar esa polla enorme, no sé cuantas veces se corrió. Los que habían terminado vinieron hacia atrás; por lo que decían se dirigían a los baños.
En esto mi mujer grito como una posesa, se corrió como nunca, se reía y gritaba al mismo tiempo. Yo me quedé solo viendo como ahora mi mujer se comía la boca con su desconocido. Se sentaron juntos y se les veía riendo y muy acaramelados; al rato, cuando entró en la sala una persona, se levantaron y se marcharon. No miraron hacia atrás.
Un cuarto de hora más tarde salí y me fui hacia casa sin saber que iba a encontrar. Cuando llegué la encontré sentada en la cocina despeinada, con el top manchado y con una taza de café. Me miró y tenía una cara de relajación y felicidad enormes. Pense que le había venido de muerte que le echasen un buen polvo.
Nos fuimos a la cama riéndonos pero ella haciéndose la cansada y me pidio que le comiese y limpiase el coño con mi lengua, estaba muy abierta… muy dilata…todavía húmeda… entonces dijo: "cariño he disfrutado como una posesa y te agradezco que me dejases con todos esos guarros alli". Se corrió de nuevo, como siempre, chillando… y a mí me gusto su nuevo sabor.